El Origen del Pueblo Japonés: Tras las Huellas Genéticas - Ala Japonesa

El Origen del Pueblo Japonés: Tras las Huellas Genéticas

Hace unos 40,000 años, los Homo sapiens empezaron a explorar el lado oriental de Eurasia, llegando finalmente a lo que hoy conocemos como Japón. Gracias a los avances en el análisis de genomas antiguos, ahora podemos echar un vistazo a cómo esas primeras migraciones y las influencias culturales y biológicas posteriores dieron forma a la población actual de Japón. En este artículo, vamos a sumergirnos en las profundidades de la historia genética de Japón de una manera clara y accesible para todos, incluso si no estás muy puesto en historia o cultura japonesa.

La llegada de los Homo sapiens al archipiélago japonés

Los primeros Homo sapiens pisaron Japón hace unos 40,000 años, en pleno Paleolítico. Imagínate, el mundo estaba en plena era glaciar; enormes glaciares cubrían la tierra, y el nivel del mar estaba unos 100 metros más bajo que hoy. Esto permitió que partes de Japón estuvieran literalmente conectadas por tierra con el continente, o por lo menos, separadas por estrechos mucho más angostos, facilitando así la entrada de cazadores-recolectores de diferentes rincones del continente.

Tierra de la última edad de hielo (la parte oscura es el presente)

Factores clave en la migración hacia Japón

Después de que los Homo sapiens se establecieran, dos grandes acontecimientos globales influirían significativamente en el desarrollo del pueblo japonés:

Cambio climático: Después de hace unos 20.000 años, con el fin de la era glaciar, el calentamiento global elevó el nivel del mar, y el archipiélago japonés empezó a separarse del continente, tomando una forma similar a la actual hace unos 12,000 años. Esta separación cortó casi por completo la migración desde el continente, permitiendo que las personas desarrollaran culturas y características genéticas únicas durante más de 10,000 años.

Revolución Neolítica: Hace unos 10,000 años, el desarrollo de la agricultura en distintas partes del mundo estabilizó la alimentación y propició un boom demográfico, junto con cambios importantes en el ADN humano, como mejoras en la digestión de carbohidratos y una mayor resistencia a enfermedades provenientes de animales domesticados. En Asia, la agricultura arrancó en las cuencas de los ríos Yangtsé y Amarillo en China, y desde ahí se esparció a otras zonas del continente. Aunque este cambio llegó tarde a Japón por su aislamiento, terminó transformando profundamente la sociedad.

Formación del pueblo japonés

Según estudios genéticos de restos humanos antiguos de Japón y otras partes de Asia, el modelo más aceptado hoy es el de la "estructura triple", que describe tres grandes oleadas migratorias que configuraron a los modernos japoneses:

Era Jomon (aproximadamente 16,000 a 3,000 años atrás): Los descendientes de los primeros Homo sapiens en Japón, aislados del continente, llevaron una vida de caza y recolección y desarrollaron características genéticas únicas. Esta era, conocida por su cerámica cordada (de las más antiguas del mundo), dio lugar al pueblo Jomon, cuya genética aporta entre el 10% y el 20% al ADN de los japoneses actuales. 

Era Yayoi (aproximadamente 3,000 a 1,700 años atrás): Con la llegada lenta de la agricultura desde Asia continental, especialmente a través de migrantes del noreste asiático que trajeron el cultivo de arroz a Kyushu. Estos migrantes se mezclaron y eventualmente superaron en número a los Jomon, añadiendo otro 10% al 20% al genoma japonés.

Era Kofun (siglos III al VII): Una nueva ola de migrantes del este de Asia trajo consigo herramientas de hierro, el budismo, los caracteres chinos y sistemas políticos avanzados. Este periodo, marcado por la construcción de grandes tumbas llamadas "kofun", consolidó una sociedad más compleja y estratificada. Los genes de estos migrantes representan ahora entre el 60% y el 70% del genoma de los japoneses modernos.

Diversidad genética en el Japón moderno

Aunque el modelo de la estructura triple describe la base genética promedio de los japoneses modernos, hay variaciones regionales importantes debido a la desigual expansión de la cultura agrícola. Por ejemplo, en los Ainu de Hokkaido y en los habitantes de Okinawa, se conserva una proporción mayor de genes Jomon, reflejando una influencia continental menor en estas áreas, donde la agricultura a gran escala no llegó a arraigar tan fuertemente.

Este recorrido por el ADN no solo nos cuenta la historia de un pueblo, sino que también revela cómo eventos tanto globales como locales han moldeado la diversidad humana que observamos hoy. El análisis genético, más que documentar nuestro pasado, nos enseña sobre nuestra adaptación constante y nuestra conexión continua.

* Cooke, Niall P., et al. "Ancient Genomics Reveals Tripartite Origins of Japanese Populations." Science Advances, vol. 7, no. 38, 2021, p. eabh2419. 

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